| Perdonar y olvidar | |||
| “El que es incapaz de perdonar es incapaz de amar”. | |||
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Perdonar, olvidar y hacer el bien siempre
Transmitir la levadura evangélica.
Benedicto XVI ya abraza Milán


El abrazo de las familias provenientes de todo el mundo y el calor de
más de un millón de fieles que participan en el VII Encuentro de las
Familias, ha recibido esta tarde a Benedicto XVI.
Desde las 17.00 (hora local) del viernes hasta las 17.00 del domingo. 48 horas : un viaje que por un lado es una visita pastoral a la capital lombarda y por otro un viaje "internacional" entre las familias del mundo. Las tres jornadas del Papa en la diócesis más grande de Europa, a la cual han llegado más de un millón de familias de casi 100 países, estarán dedicadas a recordar los valores pastorales y espirituales de la institución familiar, ofuscados y, a menudo despreciados, por la sociedad actual. La primera gran cita del Papa con los fieles fue esta tarde a las 17.30 en la plaza del Duomo, la catedral en Milán, donde pronunció su primer discurso transmitido por más de 40 televisiones de todo el mundo.
Discurso completo del Santo Padre:
Señor Alcalde,
distinguidas Autoridades,
venerados Hermanos en el Episcopado y en el sacerdocio.
¡Queridos hermanos y hermanas de la Archidiócesis de Milán!
Saludo cordialmente a todos los aquí reunidos tan numerosamente, así como a cuantos siguen este evento a través de la radio o la televisión. ¡Gracias por su calurosa acogida! Agradezco al Señor Alcalde por las corteses palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre de la comunidad cívica. Saludo con deferencia al Representante del Gobierno, al Presidente de la Región, al Presidente de la Provincia, así como a los demás representantes de las Instituciones civiles y militares, y expreso mi aprecio por la colaboración brindada para la realización de los diversos momentos de esta visita.
Estoy feliz de estar hoy entre ustedes y agradezco a Dios, que me ofrece la oportunidad de visitar su ilustre Ciudad. Mi primer encuentro con los Milaneses se realiza en esta Plaza de la Catedral, corazón de Milán, donde surge el imponente monumento símbolo de la Ciudad. Con su selva de agujas invita a mirar hacia lo alto, a Dios. Justamente tal impulso hacia el cielo siempre caracterizó Milán y le ha permitido a lo largo de los tiempo responder fructuosamente a su vocación: ser un cruce de caminos – Mediolanum – de pueblos y de culturas. La ciudad ha sabido de esta forma conjugar sapientemente el orgullo por la propia identidad con la capacidad de acoger toda contribución positiva que le venía ofrecido en el transcurso de la historia. También hoy, Milán está llamada a redescubrir este su papel positivo de mensajero de desarrollo y de paz para toda Italia. Dirijo mi agradecimiento cordial al Pastor de esta Archidiócesis, el Cardenal Angelo Scola, por el recibimiento y las palabras que me ha dirigido a nombre de la entera Comunidad diocesana; con él saludo a los Obispos Auxiliares y a quienes lo han precedido en esta gloriosa y antigua Cátedra, el Cardenal Dionigi Tettamanzi y el Cardenal Carlo María Martini.
Dirijo un saludo particular a los representantes de las familias - provenientes de todo el mundo- que participan del VII Encuentro Mundial. Dirijo un afectuoso pensamiento a cuantos tienen necesidad de ayuda y de consuelo, y se encuentran afligidos por varias preocupaciones: a las personas solas o en dificultad, a los desocupados, a los enfermos, a los encarcelados, a cuantos están privados de una casa o de lo indispensable para vivir una vida digna. Que no falte a ninguno de estos nuestros hermanos y hermanas el interés solidario y constante de la colectividad. Con este motivo, me complazco de todo cuanto la Diócesis de Milán ha hecho y continúa haciendo para ir concretamente en ayuda a las necesidades de las familias más golpeadas por la crisis económico-financiera, y por haberse de inmediato puesto en acción, junto a la entera Iglesia y sociedad civil en Italia, para socorrer a las poblaciones victimas del terremoto de Emilia Romagna, que están en nuestros corazones y nuestra oración y por las cuales invito, una vez más, a una generosa solidaridad.
El VII Encuentro Mundial de las Familias me ofrece la grata ocasión de visitar su Ciudad y de renovar los lazos estrechos y constantes que unen la comunidad ambrosiana con la Iglesia de Roma y al Sucesor de Pedro. Como es sabido, san Ambrosio provenía de una familia romana y mantuvo siempre viva su unión con la Ciudad Eterna y con la Iglesia de Roma, manifestando y elogiando el primado del Obispo que la preside. En Pedro –afirma- «está el fundamento de la Iglesia y el magisterio de la disciplina» (De virginitate, 16, 105); y también en la conocida declaración: «Donde está Pedro, allí está la Iglesia» (Explanatio Psalmi 40, 30, 5). La sabiduría pastoral y el magisterio de Ambrosio sobre la ortodoxia de la fe y sobre la vida cristiana dejarán una huella indeleble en la Iglesia universal y, en particular, marcarán a la Iglesia de Milán, que jamás ha dejado de cultivar la memoria y de conservar su espíritu. La Iglesia ambrosiana, custodiando las prerrogativas de su rito y las expresiones propias de la única fe, está llamada a vivir en plenitud la catolicidad de la Iglesia una, a testimoniarla y a contribuir a enriquecerla.
El profundo sentido eclesial y el sincero afecto de comunión con el Sucesor de Pedro, forman parte de la riqueza y de la identidad de su Iglesia a largo todo su camino, y se manifiestan en modo luminoso en las figuras de los grandes Pastores que la han guiado. En primer lugar san Carlo Borromeo: hijo de su tierra. Él fue, como decía el Siervo de Dios Pablo VI, “un forjador de la conciencia y de la costumbre del pueblo” (Discorso ai Milanesi, 18 marzo 1968); y lo fue sobretodo con la aplicación amplia, tenaz y rigurosa de las reformas tridentinas, con la creación de instituciones renovadoras, a comenzar de los Seminarios, y con su ilimitada caridad pastoral radicada en una profunda unión con Dios, acompañada de una ejemplar austeridad de vida. Junto con los santos Ambrogio y Carlo, deseo recordar otros excelentes Pastores más cercanos a nosotros, que han embellecido con la santidad y la doctrina de la Iglesia de Milán: el beato Cardenal Andrea Carlo Ferrari, apóstol de la catequesis y de los oradores y promotor de la renovación social en sentido cristiano; el beato Alfredo Ildefonso Schuster, el “Cardenal de la oración”, Pastor incansable, hasta la consumación total de sí mismo por sus fieles. Además, deseo recordar dos Arzobispos de Milán que devinieron Pontífices: Aquille Ratti, Papa Pio XI; a su determinación se debe la positiva conclusión de la “Questione Romana” y la constitución del Estado de la Ciudad del Vaticano; y el Siervo de Dios Giovanni Battista Montini; Pablo VI, bueno y sabio, que, con mano experta, supo guiar y llevar a un feliz resultado el Concilio Vaticano II. En la Iglesia ambrosiana maduraron además algunos frutos espirituales particularmente significativos para nuestro tiempo. Entre todos quiero hoy recordar, precisamente pensando en las familias, a santa Gianna Beretta Molla, esposa y madre, mujer comprometida en el ámbito eclesial y civil, que hizo resplandecer la belleza y la alegría de la fe, de la esperanza y de la caridad.
Queridos amigos, su historia es riquísima de cultura y de fe. Tal riqueza ha vivificado el arte, la música, la literatura, la cultura, la industria, la política, el deporte, las iniciativas de solidaridad de Milán y de toda la Arquidiócesis. Toca ahora a ustedes, herederos de un glorioso pasado y de un patrimonio espiritual de inestimable valor, comprometerse para transmitir a las generaciones futuras la llama de una tan luminosa tradición. Ustedes bien saben cuánto sea urgente introducir en el actual contexto cultural la levadura evangélica.
La fe en Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, vivo entre nosotros, debe animar a todo el tejido de la vida, personal y comunitaria, privada y pública, de modo de poder consentir un estable y auténtico “bienestar”, a partir de la familia, que va redescubierta cual patrimonio principal de la humanidad, coeficiente y signo de una verdadera y estable cultura a favor del hombre. La singular identidad de Milán no debe aislarla ni separarla encerrándola en si misma. Al contrario, conservando la linfa de sus raíces y los rasgos característicos de su historia, ella está llamada a mirar al futuro con esperanza, cultivando un vínculo íntimo y propulsor con la vida de toda Italia y de Europa. En la clara distinción de los papeles y de las finalidades, la Milán positivamente “laica” y Milán de la fe son llamadas a concurrir al bien común.
Queridos hermanos y hermanas, ¡gracias de nuevo por su acogida! Los confío a la protección de la Virgen María, que desde la más alta aguja de la Catedral vela maternalmente día y noche sobre esta Ciudad. A todos ustedes que estrecho en un gran abrazo, imparto mi afectuosa Bendición.
Desde las 17.00 (hora local) del viernes hasta las 17.00 del domingo. 48 horas : un viaje que por un lado es una visita pastoral a la capital lombarda y por otro un viaje "internacional" entre las familias del mundo. Las tres jornadas del Papa en la diócesis más grande de Europa, a la cual han llegado más de un millón de familias de casi 100 países, estarán dedicadas a recordar los valores pastorales y espirituales de la institución familiar, ofuscados y, a menudo despreciados, por la sociedad actual. La primera gran cita del Papa con los fieles fue esta tarde a las 17.30 en la plaza del Duomo, la catedral en Milán, donde pronunció su primer discurso transmitido por más de 40 televisiones de todo el mundo.
Discurso completo del Santo Padre:
Señor Alcalde,
distinguidas Autoridades,
venerados Hermanos en el Episcopado y en el sacerdocio.
¡Queridos hermanos y hermanas de la Archidiócesis de Milán!
Saludo cordialmente a todos los aquí reunidos tan numerosamente, así como a cuantos siguen este evento a través de la radio o la televisión. ¡Gracias por su calurosa acogida! Agradezco al Señor Alcalde por las corteses palabras de bienvenida que me ha dirigido en nombre de la comunidad cívica. Saludo con deferencia al Representante del Gobierno, al Presidente de la Región, al Presidente de la Provincia, así como a los demás representantes de las Instituciones civiles y militares, y expreso mi aprecio por la colaboración brindada para la realización de los diversos momentos de esta visita.
Estoy feliz de estar hoy entre ustedes y agradezco a Dios, que me ofrece la oportunidad de visitar su ilustre Ciudad. Mi primer encuentro con los Milaneses se realiza en esta Plaza de la Catedral, corazón de Milán, donde surge el imponente monumento símbolo de la Ciudad. Con su selva de agujas invita a mirar hacia lo alto, a Dios. Justamente tal impulso hacia el cielo siempre caracterizó Milán y le ha permitido a lo largo de los tiempo responder fructuosamente a su vocación: ser un cruce de caminos – Mediolanum – de pueblos y de culturas. La ciudad ha sabido de esta forma conjugar sapientemente el orgullo por la propia identidad con la capacidad de acoger toda contribución positiva que le venía ofrecido en el transcurso de la historia. También hoy, Milán está llamada a redescubrir este su papel positivo de mensajero de desarrollo y de paz para toda Italia. Dirijo mi agradecimiento cordial al Pastor de esta Archidiócesis, el Cardenal Angelo Scola, por el recibimiento y las palabras que me ha dirigido a nombre de la entera Comunidad diocesana; con él saludo a los Obispos Auxiliares y a quienes lo han precedido en esta gloriosa y antigua Cátedra, el Cardenal Dionigi Tettamanzi y el Cardenal Carlo María Martini.
Dirijo un saludo particular a los representantes de las familias - provenientes de todo el mundo- que participan del VII Encuentro Mundial. Dirijo un afectuoso pensamiento a cuantos tienen necesidad de ayuda y de consuelo, y se encuentran afligidos por varias preocupaciones: a las personas solas o en dificultad, a los desocupados, a los enfermos, a los encarcelados, a cuantos están privados de una casa o de lo indispensable para vivir una vida digna. Que no falte a ninguno de estos nuestros hermanos y hermanas el interés solidario y constante de la colectividad. Con este motivo, me complazco de todo cuanto la Diócesis de Milán ha hecho y continúa haciendo para ir concretamente en ayuda a las necesidades de las familias más golpeadas por la crisis económico-financiera, y por haberse de inmediato puesto en acción, junto a la entera Iglesia y sociedad civil en Italia, para socorrer a las poblaciones victimas del terremoto de Emilia Romagna, que están en nuestros corazones y nuestra oración y por las cuales invito, una vez más, a una generosa solidaridad.
El VII Encuentro Mundial de las Familias me ofrece la grata ocasión de visitar su Ciudad y de renovar los lazos estrechos y constantes que unen la comunidad ambrosiana con la Iglesia de Roma y al Sucesor de Pedro. Como es sabido, san Ambrosio provenía de una familia romana y mantuvo siempre viva su unión con la Ciudad Eterna y con la Iglesia de Roma, manifestando y elogiando el primado del Obispo que la preside. En Pedro –afirma- «está el fundamento de la Iglesia y el magisterio de la disciplina» (De virginitate, 16, 105); y también en la conocida declaración: «Donde está Pedro, allí está la Iglesia» (Explanatio Psalmi 40, 30, 5). La sabiduría pastoral y el magisterio de Ambrosio sobre la ortodoxia de la fe y sobre la vida cristiana dejarán una huella indeleble en la Iglesia universal y, en particular, marcarán a la Iglesia de Milán, que jamás ha dejado de cultivar la memoria y de conservar su espíritu. La Iglesia ambrosiana, custodiando las prerrogativas de su rito y las expresiones propias de la única fe, está llamada a vivir en plenitud la catolicidad de la Iglesia una, a testimoniarla y a contribuir a enriquecerla.
El profundo sentido eclesial y el sincero afecto de comunión con el Sucesor de Pedro, forman parte de la riqueza y de la identidad de su Iglesia a largo todo su camino, y se manifiestan en modo luminoso en las figuras de los grandes Pastores que la han guiado. En primer lugar san Carlo Borromeo: hijo de su tierra. Él fue, como decía el Siervo de Dios Pablo VI, “un forjador de la conciencia y de la costumbre del pueblo” (Discorso ai Milanesi, 18 marzo 1968); y lo fue sobretodo con la aplicación amplia, tenaz y rigurosa de las reformas tridentinas, con la creación de instituciones renovadoras, a comenzar de los Seminarios, y con su ilimitada caridad pastoral radicada en una profunda unión con Dios, acompañada de una ejemplar austeridad de vida. Junto con los santos Ambrogio y Carlo, deseo recordar otros excelentes Pastores más cercanos a nosotros, que han embellecido con la santidad y la doctrina de la Iglesia de Milán: el beato Cardenal Andrea Carlo Ferrari, apóstol de la catequesis y de los oradores y promotor de la renovación social en sentido cristiano; el beato Alfredo Ildefonso Schuster, el “Cardenal de la oración”, Pastor incansable, hasta la consumación total de sí mismo por sus fieles. Además, deseo recordar dos Arzobispos de Milán que devinieron Pontífices: Aquille Ratti, Papa Pio XI; a su determinación se debe la positiva conclusión de la “Questione Romana” y la constitución del Estado de la Ciudad del Vaticano; y el Siervo de Dios Giovanni Battista Montini; Pablo VI, bueno y sabio, que, con mano experta, supo guiar y llevar a un feliz resultado el Concilio Vaticano II. En la Iglesia ambrosiana maduraron además algunos frutos espirituales particularmente significativos para nuestro tiempo. Entre todos quiero hoy recordar, precisamente pensando en las familias, a santa Gianna Beretta Molla, esposa y madre, mujer comprometida en el ámbito eclesial y civil, que hizo resplandecer la belleza y la alegría de la fe, de la esperanza y de la caridad.
Queridos amigos, su historia es riquísima de cultura y de fe. Tal riqueza ha vivificado el arte, la música, la literatura, la cultura, la industria, la política, el deporte, las iniciativas de solidaridad de Milán y de toda la Arquidiócesis. Toca ahora a ustedes, herederos de un glorioso pasado y de un patrimonio espiritual de inestimable valor, comprometerse para transmitir a las generaciones futuras la llama de una tan luminosa tradición. Ustedes bien saben cuánto sea urgente introducir en el actual contexto cultural la levadura evangélica.
La fe en Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, vivo entre nosotros, debe animar a todo el tejido de la vida, personal y comunitaria, privada y pública, de modo de poder consentir un estable y auténtico “bienestar”, a partir de la familia, que va redescubierta cual patrimonio principal de la humanidad, coeficiente y signo de una verdadera y estable cultura a favor del hombre. La singular identidad de Milán no debe aislarla ni separarla encerrándola en si misma. Al contrario, conservando la linfa de sus raíces y los rasgos característicos de su historia, ella está llamada a mirar al futuro con esperanza, cultivando un vínculo íntimo y propulsor con la vida de toda Italia y de Europa. En la clara distinción de los papeles y de las finalidades, la Milán positivamente “laica” y Milán de la fe son llamadas a concurrir al bien común.
Queridos hermanos y hermanas, ¡gracias de nuevo por su acogida! Los confío a la protección de la Virgen María, que desde la más alta aguja de la Catedral vela maternalmente día y noche sobre esta Ciudad. A todos ustedes que estrecho en un gran abrazo, imparto mi afectuosa Bendición.
DUEÑO DE MI VIDA
DUEÑO
DE MI VIDA
Dueño de mi
vida
vida de mi amor
ábreme la
herida
de tu Corazón.
Dueño de mi vida.....
Corazón Divino
dulce cual la
miel
Tú eres el
Camino
para el alma
fiel.
Dueño de mi vida.....
Tú eres la
alegría
del que va a
vivir
Tú eres el
consuelo
del que va a
morir.
Dueño de m vida.....
Tú abrasas el
hielo
Tú endulzas la
hiel
Tú eres el
remedio
para el alma
infiel.
Dueño de m vida.....
Tú eres la esperanza
del que va a
sufrir
Tú eres el
refugio
del que acude a
Tí.
Dueño de m vida.....
HIMNO
AL CORAZÓN DE JESÚS
Postrado a vuestros pies humildemente
vengo a pediros
Dulce Jesús mío,
poderos repetir
constantemente
SAGRADO CORAZÓN, EN VOS CONFÍO.
Si la confianza
es prueba de ternura
esta prueba de
amor daros ansío,
aún cuándo
esté sumido en la amargura
SAGRADO CORAZÓN,
EN VOS CONFÍO.
En las horas más
tristes de mi vida
cuando todos me
dejen ¡Jesús mío!,
y el alma esté
por penas combatidas
SAGRADO CORAZÓN,
EN VOS CONFÍO.
Si el Bautismo
hermosea mi alma
yo os prometí
ser vuestro y Vos ser mío,
clamaré
siempre en tempestad y en calma
SAGRADO CORAZÓN,
EN VOS CONFÍO.
Yo siento una
confianza de tal suerte
que sin ningún
temor ¡oh Dueño mío!,
espero repetir
hasta la muerte
SAGRADO CORAZÓN,
EN VOS CONFÍO.
Reinad Señor
fervientes suplicamos
sea tu amor
faro en nuestro camino,
prometisteis
reinar y lo esperamos
VENGA TU REINO
CORAZÓN DIVINO.
VEN,
CORAZÓN SAGRADO
Ven, Corazón Sagrado
de Nuestro
Redentor.
Comience ya
el Reinado
De tu Divino
Amor. (bis)
Ven, tuya es
España entera,
tuyo su
invicto blasón,
ven y vence,
reina e
impera
¡oh Sagrado
Corazón! (bis)
Ven, Corazón Sagrado
de Nuestro
Redentor.
Comience ya
el Reinado
De tu Divino
Amor. (bis)
La luz de la Paz
El Himno a la Alegria resonó más fuerte en presencia del Papa
Señores Cardenales,
ilustres Autoridades,
venerables Hermanos en el Episcopado y en el Presbiterado.
¡Queridas Delegaciones del VII Encuentro Mundial de las Familias!
En este histórico lugar quisiera recordar sobretodo un evento: era el 11 de mayo de 1946 y Arturo Toscanini alzó la baqueta para dirigir un concierto memorable en la Scala reconstruida luego de los horrores de la guerra. Cuentan que el gran Maestro apenas llegado aquí a Milán se dirigió de inmediato a este Teatro y al centro de la sala comenzó a batir las manos para probar si se había mantenido intacta su proverbial acústica y escuchando que era perfecta exclamó: «E’ la Scala, è sempre la mia Scala!». En estas palabras, « ¡Es la Scala!», se encierra el sentido de este lugar, templo de la Opera, punto de referencia musical y cultural no sólo para Milán y para Italia, sino para todo el mundo. Y la Scala está ligada a Milán de manera profunda, es una de sus glorias más grandes y he querido recordar aquel mes de mayo de 1946 porque la reconstrucción de la Scala fue una señal de esperanza para la recuperación de la vida de toda la Ciudad luego de las destrucciones de la Guerra. Es por tanto un honor para mi estar aquí con todos ustedes y haber vivido, con este espléndido concierto, un momento de elevación del alma. Agradezco al Alcalde, Abogado Giuliano Pisapia, el Sobreintendente, Dr. Stéphane Lissner, también por haber introducido esta velada, pero sobretodo a la Orquesta y el Coro del Teatro della Scala, a los cuatro Solistas y al maestro Daniel Barenboim por la intensa y cautivante interpretación de una de las obras maestras absolutas de la historia de la música. La gestación de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven fue larga y compleja, pero desde los célebres primeros dieciséis compases del primer movimiento, se crea un clima de espera de algo de grandioso y la espera no es defraudada.
Si bien siguiendo sustancialmente las formas y el lenguaje tradicional de la Sinfonía clásica, Beethoven hace percibir algo nuevo ya desde la amplitud sin precedentes de todos los movimientos de la obra, que se confirma con la parte final introducida por una terrible disonancia, de la cual se desprende el recitativo con las famosas palabras «Amigos, no éstos tonos, entonemos otros más atrayentes y gozosos», palabras que, en un cierto sentido, «dan vuelta a la página» e introducen el tema principal del Himno a la Alegría. Es una visión ideal de humanidad aquella que Beethoven diseña con su música: «el gozo activo en la fraternidad está en el amor recíproco, bajo la mirada paterna de Dios» (Luigi Della Croce). No es un gozo propiamente cristiano aquel que Beethoven canta, es el gozo, sin embargo, de la fraterna convivencia de los pueblos, de la victoria sobre el egoísmo, y es el deseo que el camino de la humanidad esté marcado por el amor, casi como una invitación que dirige a todos más allá de toda barrera y convicción.
Sobre este concierto, que debía ser una alegre fiesta con ocasión de este encuentro de personas provenientes de casi todas las naciones del mundo, está la sombra del sismo que ha llevado gran sufrimiento a tantos habitantes de nuestro País. Las palabras tomadas del Himno a la Alegría de Schiller, suenan como vacías para nosotros, es más, no parecen verdaderas. No probamos en absoluto las centellas divinas del Elíseo. No estamos ebrios de fuego, más bien paralizados por el dolor por tanta e incomprensible destrucción que ha costado vidas humanas, que ha quitado casa y cobijo a tantos. También la hipótesis que sobre el cielo estrellado debe habitar un buen padre, nos parece discutible. El buen padre ¿está sólo sobre el cielo estrellado? ¿Su bondad no llega aquí hasta nosotros? Buscamos un Dios que no se encuentra distante, sino que entra en nuestra vida y en nuestro sufrimiento.
En esta hora, las palabras de Beethoven “Amigos, no éstos tonos…” las quisiéramos remitir precisamente a aquellas de Schiller. No éstos tonos. No tenemos necesidad de un discurso irreal de un Dios lejano y de una fraternidad que no se compromete. Estamos en búsqueda del Dios cercano. Buscamos una fraternidad que, en medio a los sufrimientos, sostiene al otro y así ayuda a ir hacia adelante. Después de este concierto muchos irán a la adoración eucarística – al Dios que se colocó en medio de nuestro sufrimiento y continúa haciéndolo. Al Dios que sufre con nosotros y por nosotros y que así ha hecho a los hombres y mujeres capaces de compartir el sufrimiento del otro y de transformarlo en amor. Precisamente con este concierto nos sentimos llamados a esto.
Gracias, una vez más a la Orquesta y al Coro del Teatro alla Scala, a los Solistas y a cuantos han hecho posible esta velada. Gracias al Maestro Daniel Barenboim también porque con la elección de la Novena Sinfonía de Beethoven nos permite lanzar un mensaje con la música que afirme el valor fundamental de la solidaridad, de la fraternidad y de la paz. Y me parece que este mensaje sea precioso también para la familia, porque es en familia que se experimenta por primera vez que la persona humana no ha sido creada para vivir encerrada en si misma, sino en relación con los demás; es en familia que se comprende que la realización de si no consiste en el ponerse al centro, guiados por el egoísmo, sino en el donarse; es en familia que se inicia a encender en el corazón la luz de la paz para que ilumine este nuestro mundo. Y gracias a todos ustedes por el momento que hemos vivido juntos.
Detente milagroso
El pasado 7 de marzo, el caballero legionario Iván Castro Canovaca,
jiennense de 23 años y futuro padre de una niña, recibió un balazo
durante un combate en Afganistán. La orden de 14 de marzo de la Brigada
de Infantería Ligera Rey Alfonso XIII, II de la Legión, da cuenta de la
acción y resalta y detalla el excelente comportamiento militar de todos los legionarios que
participaron en él, destacando en particular el teniente Ramón Prieto
Gordillo, el sargento José Moreno Ramos, los cabos primeros José Manuel
Gómez Santana y José Miguel Gómez Ortega, el cabo Fernando Carrasco
Ibriani y el caballero legionario Iván Castro Canovaca.
De este último, fusilero del tercer pelotón, dice la orden que, "herido en los primeros segundos del combate, mantiene la calma y pide a su Jefe de Pelotón que le deje solo y acuda a su puesto nuevamente. Cuando su Jefe de Sección le decía que estuviera tranquilo que se iría a España a ver nacer a su hija, respondió que eso no le importaba, que lo que quería era seguir allí, en su puesto. No perdió en ningún momento la compostura, evitando ser un problema más en aquella situación".
Castro Canovaca había recibido un impacto de bala enemigo que le había atravesado los dos pulmones, pasándole a milímetros del corazón, la aorta, la tráquea y el esófago. La trayectoria recorrida y las lesiones causadas eran tan complejas que no se le pudo extraer el proyectil hasta pasados varios días. Actualmente se recupera en el Hospital Gómez Ulla de Madrid y está fuera de peligro, pero según ha podido saber ReL, la opinión de los médicos de cirugía torácica que le atendieron es que su caso es "único" y "lo normal es que hubiera fallecido en los diez primeros minutos".
El Detente salvador
Pero además de sus armas y pertrechos, uno de los objetos con los que partió hace semanas camino de Afganistán este caballero legionario (como otros miembros de la VIII Bandera del Tercio Don Juan de Austria, III de la Legión, que así lo desearon) fue un Detente Bala que les obsequiaron, a quienes quisiesen llevarlo, la Hermandad del Cristo del Perdón de Elche y sus paisanos del Círculo de Amigos de las Fuerzas Armadas de Jaén.
Como publica la revista Armas y Cuerpos, de la Academia General Militar, en su número de febrero, el teniente coronel Carlos María Salgado Romero, jefe de dicha bandera, ha decidido recuperar la vieja tradición del Detente Bala, de uso habitual entre los militares españoles desde hace siglos como invocación protectora al Sagrado Corazón de Jesús.
Nació a raíz del florecer de esa devoción con Santa Margarita María Alacoque (1647-1690), cuya plasmación fue el bordado de la imagen del Sagrado Corazón en pequeños emblemas para llevar cosido a la ropa o colgado del cuello o en un bolsillo, y con la leyenda Detente, el Corazón de Jesús está conmigo, dirigida al demonio y contra la tentación.
Pero, explica la revista, "unos cuantos relatos de soldados que lograron esquivar a la muerte, de esa forma casi milagrosa en que, a veces, suceden las cosas, le dieron tanto prestigio al emblema, que viajó con los militares españoles por todas las guerras que vinieron después en la Península y también en aquellas por las que perdimos nuestras últimas posesiones en ultramar".
Una vieja y querida tradición militar
El popular Detente, sin perder su connotación espiritual, se transformó para los soldados españoles también en un Detente Bala, un último recurso para que, si era voluntad de Dios, la muerte pasase de largo en medio del fuego enemigo.
El páter de la VIII Bandera dejó claro a los legionarios, al entregárselo bendecido, que no se trata de amuleto: "Seguro que os ayudará en los buenos y en los malos momentos, pero no lo cojáis como el que lleva un amuleto, esto no es una pata de conejo. Cogedlo como algo espiritual entre cada uno de vosotros y Dios".
Para Iván Castro, y para la hija que pronto verá nacer, el Detente sí fue un Detente Bala, el último escudo para un caballero legionario cuando, según reza su himno legendario, "más rudo era el fuego y la pelea más fiera".
De este último, fusilero del tercer pelotón, dice la orden que, "herido en los primeros segundos del combate, mantiene la calma y pide a su Jefe de Pelotón que le deje solo y acuda a su puesto nuevamente. Cuando su Jefe de Sección le decía que estuviera tranquilo que se iría a España a ver nacer a su hija, respondió que eso no le importaba, que lo que quería era seguir allí, en su puesto. No perdió en ningún momento la compostura, evitando ser un problema más en aquella situación".
Castro Canovaca había recibido un impacto de bala enemigo que le había atravesado los dos pulmones, pasándole a milímetros del corazón, la aorta, la tráquea y el esófago. La trayectoria recorrida y las lesiones causadas eran tan complejas que no se le pudo extraer el proyectil hasta pasados varios días. Actualmente se recupera en el Hospital Gómez Ulla de Madrid y está fuera de peligro, pero según ha podido saber ReL, la opinión de los médicos de cirugía torácica que le atendieron es que su caso es "único" y "lo normal es que hubiera fallecido en los diez primeros minutos".
El Detente salvador
Pero además de sus armas y pertrechos, uno de los objetos con los que partió hace semanas camino de Afganistán este caballero legionario (como otros miembros de la VIII Bandera del Tercio Don Juan de Austria, III de la Legión, que así lo desearon) fue un Detente Bala que les obsequiaron, a quienes quisiesen llevarlo, la Hermandad del Cristo del Perdón de Elche y sus paisanos del Círculo de Amigos de las Fuerzas Armadas de Jaén.
![]() |
| El Detente que lleva la VIII Bandera de la Legión. |
Nació a raíz del florecer de esa devoción con Santa Margarita María Alacoque (1647-1690), cuya plasmación fue el bordado de la imagen del Sagrado Corazón en pequeños emblemas para llevar cosido a la ropa o colgado del cuello o en un bolsillo, y con la leyenda Detente, el Corazón de Jesús está conmigo, dirigida al demonio y contra la tentación.
Pero, explica la revista, "unos cuantos relatos de soldados que lograron esquivar a la muerte, de esa forma casi milagrosa en que, a veces, suceden las cosas, le dieron tanto prestigio al emblema, que viajó con los militares españoles por todas las guerras que vinieron después en la Península y también en aquellas por las que perdimos nuestras últimas posesiones en ultramar".
Una vieja y querida tradición militar
El popular Detente, sin perder su connotación espiritual, se transformó para los soldados españoles también en un Detente Bala, un último recurso para que, si era voluntad de Dios, la muerte pasase de largo en medio del fuego enemigo.
El páter de la VIII Bandera dejó claro a los legionarios, al entregárselo bendecido, que no se trata de amuleto: "Seguro que os ayudará en los buenos y en los malos momentos, pero no lo cojáis como el que lleva un amuleto, esto no es una pata de conejo. Cogedlo como algo espiritual entre cada uno de vosotros y Dios".
Para Iván Castro, y para la hija que pronto verá nacer, el Detente sí fue un Detente Bala, el último escudo para un caballero legionario cuando, según reza su himno legendario, "más rudo era el fuego y la pelea más fiera".
Rosario
Hoy, es Sábado del mes de Mayo dedicado a la Virgen María que es nuestra Madre celestial e intercesora ante su Hijo por Nosotros.Ella nos escucha atentamente y nos ayuda; Gracias Madre, porque aunque nos olvidemos de tí (no llegamos a olvidarte, sino con el mundanal ruido nos alejamos un poco), una madre siempre está ahí, esperándonos, a recibir un beso, una caricia, un gesto de Amor, una palabra.Si todavía no hemos ido a verte, Madre, en este mes;Te prometemos que antes de que terminen los días floridos te regalaremos una Romería con un gran ramo de rosas (sacrificios). ¡Feliz Domingo de la Rosa (Pentecostés)! Muchas gracias a Mª. Del Rosario por su gran Fé en Dios y un gran Amor a María Santísima.
Promesas para quien reza el Rosario"Los pecados obtienen el perdón;
las almas sedientas se sacian;
los que lloran encuentran la alegría;
los que son tentados, la tranquilidad;
los pobres son socorridos;
los religiosos, enfervorizados;
los ignorantes, instruidos;
los vivos vencen la vanidad;
y las almas del purgatorio encuentran alivio".
(San Luis María
Grignion de Montfort)
Fé en el cine
San Antonio de Padua (Italia, 2002)
Duración: 100 min.
Dirección: Umberto Marino
Sinopsis: San Antonio de Padua es uno de los más populares santos del
cristianismo, venerado en todos los confines de la tierra. Su santuario
en Padua es el segundo más visitado, después de Lourdes, pero su vida
aventurera nunca fue narrada.
Nacido en una familia noble portuguesa, Antonio desafió a su padre y se negó a participar en la guerra contra los musulmanes. San Antonio se convirtió al catolicismo en 1220, y abandonó su vida privilegiada, para convertirse en un monje humilde, un seguidor de San Francisco de Asís y un sirviente de la Iglesia, difundiendo la palabra de Dios en vez de tomar la espada.
La historia cuenta sus años de predicación y los milagros que siguieron, describiendo su misión en Marruecos, su vida en Italia y su encuentro con San Francisco de Asís. Desgastado por una larga enfermedad, San Antonio decidió retirarse cerca de la ciudad de Padua, donde hizo su último gran milagro. Tenía tan solo 36 años cuando murió, y casi inmediatamente - a las 11 meses de fallecido- fue declarado Santo por el Papa Gregorio IV.
No me avergüenzo de Dios
Carlos Dívar: "No me avergüenzo de Aquél al que amo sobre todas las cosas"
Va a ser el nuevo presidente del Consejo General del Poder Judicial. Su nombre, que ha sonado mucho en los telediarios y los informativos (“El presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Dívar...”), también lo hace entre sus hermanos de la Adoración Nocturna, realidad eclesial dentro de la cual es “adorador veterano constante”. Tantas horas de oración se le notan en lo pausado de sus modales y en lo meditadísimo de sus respuestas a la entrevista que le realizó la Revista Alba hace un tiempo. El nuevo presidente del gobierno de los jueces españoles no es partidario de dejar sus creencias en casa: "El amor de Dios, que es el que ha dirigido toda mi vida, nunca puede quedarse en casa", afirma.
-Ustedes, los adoradores nocturnos, rezan cuando todos duermen.
-Es que, como dice el apóstol san Pablo, hay que orar sin descanso. Por otra parte, Pío XII definía la oración como“ la respiración del alma”, y todos sabemos que ni dormidos podemos dejar de respirar.
-¿Se reza mejor de noche?
-El silencio es más profundo, nadie te interrumpe, te concentras más. Esto hace que Dios te hable más de cerca al corazón. No hay que olvidar que Jesús gustaba de orar por la noche.
-¿Y más? ¿Se reza más?
-Aunque nunca se ora lo suficiente, hay que hacer horas extras: por los que no rezan, por los que no creen, por los que no le conocen...
-¿Qué les diría a éstos?
-Que llorarían de alegría si supieran cómo nos ama Jesús. Muchos de los que no aman a Dios es porque no le conocen.
-Tantos años en la Adoración Nocturna... ¿qué le han enseñado?
-Que lo verdaderamente importante en la vida es Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Es decir, Jesús en cuerpo, sangre, alma y divinidad. Lo más importante.
-También es congregante mariano.
-Desde pequeño.Me eduqué en Bilbao y allí aprendí a dirigirme a Nuestra Señora bajo la advocación de la Virgen de Begoña.
-Ser congregante mariano y adorador nocturno...
-Aquí quedan reflejados los dos grandes amores de mi vida: la Santísima Virgen y la Eucaristía.
-¿Qué papel tuvieron ahí sus padres?
-Les debo mucho en cuestión de fe: crecí viéndolos hacer oración, rezar el rosario, ir a misa... El hogar como iglesia doméstica (así la definió el Concilio) es clave en la vida del cristiano.
-¿También lo es la oración?
-“Todo apostolado que no esté basado en la oración está destinado al fracaso”. Eso dijo Juan Pablo II en su primera visita a España.
-Antes citaba a Pío XII para definir la oración.¿Cómo la definiría usted?
-Como la conversación con Dios, con Jesús. El trato íntimo con Dios.
-Dice Requero que la imagen que tiene de Dios no es la de un presidente del Supremo elegido por consenso entre PP y PSOE, sino la de un padre.
-Toda la revelación de Jesucristo consiste en decirnos que Dios es padre para expresar así todo el amor que nos tiene.
-Entonces, ¿se lo imagina como a un padre?
-No es que me lo imagine, es que dentro de mi corazón lo siento como un padre que me ayuda, me aconseja y, sobre todo, perdona mismuchas faltas. Él es el que tiene la iniciativa de amor, no nosotros.
-¿Y el Juicio Final? ¿Cómo se imagina el Juicio Final?
-El Evangelio ya nos dice cómo tenemos que hacerlo: “Allá vendrá Jesús para juzgar a vivos ymuertos y dirá: ‘Venid, benditos de mi Padre. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber...’”. Será un juicio de caridad.
-¿Eso le reconforta?
-Claro, porque no nos preguntarán por artículos o dogmas, sino si hemos pasado por el mundo haciendo el bien. Como dijo san Juan de la Cruz: “Al atardecer de la vida seremos juzgados por el Amor”.
-No le veo nada partidario de dejar sus creencias en casa antes de ir al despacho.
-El amor de Dios, que es el que ha dirigido toda mi vida, nunca puede quedarse en casa.
-¿Y si se viera obligado a elegir?
-Yo tengo que actuar conforme a mi conciencia. No puedo dejar de creer por tener un cargo público. Mi vida es una unidad. Antes de abandonar a Dios, abandonaría mi trabajo, sin hacer ningún ruido.
-Hay hombres públicos a los que les da pudor hablar de Dios. A, usted, en cambio...
-Dios está tanto en mi vida pública como en la privada y yo no puedo renunciar a Él ni en una ni en otra. Jesús dijo: “Quien se avergüence de mí yo me avergonzaré de él delante de mi Padre”.
-Y usted, claro, no quiere que eso le pase.
-No, no quiero. Además, ¿cómo voy a avergonzarme de Aquel al que amo sobre todas las cosas?
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